sábado, 28 de noviembre de 2009

Escribiendo

“Somos las sombras de lo que antes fuimos” Escribió, y se dijo a sí mismo que era una de las cosas más chingonas que se la habían ocurrido. Tal vez la había plagiado inconscientemente, no importaba.


Estaba tomando un té verde que no le gustaba mucho, pero que, finalmente era lo único que había ya en su casa. Escribía un capítulo de su novela; no estaba muy convencido de que fuera buena pero aún así no podía dejar de escribir. Pensó en que quizá debiera darle un giro más dinámico e incluir pasajes medio absurdos, sólo para son confundir al lector, quizá sería divertido. Pero ¿qué escribir? ¿Cómo incorporar una ficción ajena al resto de la historia sosa y seria que llevaba hasta ahora? Se acordó de que no hacía mucho tiempo había ido a un concierto, uno muy bueno y pensó en que tal vez podría escribir un poco sobre eso, que la realidad podía incluirse ligeramente en la ficción y que podría funcionar.


Así que comenzó: “Agarró el boleto del librero, donde lo había puesto y tomó el metro para llegar al Auditorio Nacional y encontrarse con su amigo.” Le pareció que ese inicio era muy malo, pero sólo era cuestión de trabajarlo. Siguió adelante, escribiendo cosas sobre el concierto sin una unión real, sólo ideas, pequeñas frases. Ya llevaba la mitad y se dio cuenta de que el texto le resultaba muy impersonal, sin embargo siguió escribiendo hasta terminar lo que él consideraba era una buena historia sobre un concierto y la aventura para llegar a éste.


Ya terminado lo releyó y aún así no le agradó del todo, ¿qué no le gustaba? Después de un rato cayó en la cuenta de que había escrito todo, absolutamente todo como si hubiera sido él, que había dejado de hacer ficción por completo, y que sólo estaba trasladando su experiencia al papel. Se preguntó si eso era malo, si estaba mal contar la realidad de esa manera y engañar al lector haciéndole pensar que se trataba de ficción.


Entonces resolvió que lo dejaría así, sólo que cambiaría la conjugación y la persona para hacerlo más cercano y no estar en deuda con la ficción, así que escribió un inicio nuevo, más sincero, más real: “Tú no tenías nada que hacer ahí, pero un amigo tenía un boleto que le sobraba, no había nadie más que lo pudiera acompañar, menos tan precipitadamente, iba a ir con su novia, pero ésta se había roto una pierna y no podía salir de su casa.”

“Ese si soy yo” dijo satisfecho. Y terminó el relato con gusto y facilidad, le gustó trasladar la realidad a la ficción, y le agradó tanto que pensó en que quizá debiera dejar de trabajar tanto en la ficción y mejor hacer ficciones con la realidad, es decir, escribir sobre lo que le pasaba y no tomarse tan en serio la idea de que el escritor debía tomar las cosas sólo de su imaginación.


Se preparó otra taza de té, se sentía bien y pensó en que tal vez podría hacer una historia sobre sus amigos, o sobre lo que le había pasado ayer, quizá sobre esa misma tarde, en el café, donde se había bebido varios americanos y había observado cómo una muchacha miraba y miraba al tipo de la mesa de enfrente, un extranjero que jamás se percató de que lo veían. O quizá podría escribir de aquella vez en el metro que una muchacha se le acercó mucho y después de ser comprimidos por la gente, le dio un beso, así nada más y se esfumó entre la multitud. Recordó que usaba una falda larga y una playera de tirantes y que de pronto, en un instante en que la gente era tanta quedaron frente a frente mirándose a los ojos.


“Sí, de eso quiero escribir” dijo “pero no quiero que me deje, en mi historia, no nos vamos a separar” No le había gustado haberse quedado impávido ante el beso de aquella mujer quien después de separar sus labios de los suyos se salió del vagón con el último tono de aviso para cerrar las puertas.


Siguió escribiendo una nueva historia, con el ánimo renovado, pensando en el encuentro con la chica y redactando historias propias, con bases reales pero con la licencia de agregar algo de ficción para hacerlas más interesantes, más a su gusto.


En eso estaba cuando tocaron la puerta. Tuvo que parar de escribir, se acercó a la perilla, vio por la rendija a ver si conocía a la persona que tocaba, no lo podía creer…

Recordó sus ojos y su mochila enorme, la traía en la espalda de nuevo, y su sonrisa. Entonces abrió. Y la chica sólo habló decididamente con los ojos fijos en él: “Te vi otra vez hace rato, en el café del que venías… y pensé que debía seguirte, esta vez sí. Llevo un rato ahí afuera pensando si tendría el valor de encontrarte, no sabía si te acordarías de mí”


Él la recordó, ¿cómo no hacerlo? La dejó pasar. “Claro que me acuerdo de ti” dijo él, “y ¿sabes que estaba haciendo?, estaba escribiendo sobre ti”.


La puerta se cerró y las luces se apagaron. Quizá la realidad se fundió con la ficción, ¿o al revés?




Music on: Miracula Aeternitatis - Violaine Corradi
Quote: "Hay cosas que sé sin conocerlas, presencias que siento mías aunque hayan quedado lejos por siempre" R. Bonifáz Nuño
Reading: Poesía - Salvador Novo

viernes, 20 de noviembre de 2009

Un comentario sobre la Biblia

De unos años para acá, creo que la mejor fábrica de ateos (o al menos de agnósticos) es la lectura de la Biblia. Pues cómo va a ser posible que una persona pensante siga creyendo, admirando y engrandeciendo a un dios cruel y bárbaro, ignorante y caprichoso que sólo juega con la pobre vida de los simples mortales que no le deben nada (acaso la vida y eso es también creerse demasiado las cosas).


Cuando era niña iba a misa e hice la primera comunión, igual que todas las niñas buenas enlistadas en el colegio de monjas, igual que todas ellas, no solía preguntarme mucho sobre la vida, afortunadamente, llegó un momento en que empecé a preguntar y de ahí no me he detenido. De las preguntas constantes llegué a la conclusión de que ese dios es el fabricante de cosas horribles y que sus métodos de acción son abruptos y vengativos.


He aquí una cosa curiosa: en misa leemos siempre los mismos versículos sobre los mismos pasajes; si ponemos atención se lee acaso un 20% del contenido real de la Biblia. En el catecismo nos enseñan el Génesis y de ahí hay un abismo enorme que se restaura de manera nebulosa, con la historia de los diez mandamientos, acaso el éxodo de Egipto queda incluido en la narración. Luego de eso milagrosamente nos encontramos con los tres reyes magos buscando la estrella de Belem y los múltiples milagros y calvarios de Jesús. Eso es todo.


Si a algún católico-cristiano le preguntamos si acaso es la Biblia su libro sagrado y el que contiene los preceptos de su religión, seguro contestará que sí. El problema es que la mayoría no conoce siquiera su contenido por el simple hecho de que jamás se lee. La Biblia es un símbolo, un instrumento, es incluso el libro más vendido y cada familia tiene uno (hasta más, porque en la primera comunión del niño o la niña es tradición surtir al infante con un ejemplar) sí, el libro más vendido pero el menos leído.


Existen muchos pasajes interesantes en la Biblia, que chocan con los preceptos que tenemos ciegamente, de Dios. Por supuesto, parto de la idea de que nada de lo que está contenido ahí es palabra suya, sino una serie de mitologías creadas por los pueblos primitivos y que se ha registrado mediante la escritura. Quedémonos con la versión oficial, nada de apócrifos, y nos bastará para crearnos una concepción más real de lo contradictorio y absurdo que es Dios y de las atrocidades que permite.


Como dicen, para muestra basta un botón (o botones). Noé (el del arca) tuvo relaciones sexuales con sus hijas, --dado que su esposa había fallecido y, recordemos, Dios se arrepintió de haber creado al hombre y por eso lo hundió y sólo salvó al buen hombre de Noé y su familia--; las hijas, concientes de que no había otra manera de legar una estirpe, decidieron emborrachar al padre y una por una, copular con él con el objeto tener hijos y continuar con al especie. Esa acción se llama incesto y las mismas maestras de educación en la fe que “enseñan” la Biblia, se aterrorizan y repudian tal acción. Pero, seguro que eso no lo pensó Dios ¿o si? Él es tan bueno, pero recordemos que también es omnisciente, entonces, ¿es un pervertido?


Otro ejemplo más. Se habla de la paciencia del buen Job, el hombre que a pesar de las pruebas de Dios, siguió firme en su fe, soportando con entereza lo que fuera que su creador le enviara. Lo que poco se sabe es que Dios y Satanás usaron como objeto de diversión a Job y lo pusieron a merced de sus caprichos sólo porque tenían ganas de comprobar qué tanto podía aguantar la adversidad. Cabe señalar que no le hicieron bromas ligeritas, sino que Satanás, con pleno consentimiento de Dios le deshizo sus cosechas y le quemó su casa, todo, por diversión. ¿acaso esto no recuerda al niño que por curiosidad agarra un insecto y empieza a arrancarle las patas sin tener conciencia del daño ajeno?


Es evidente que la religión cuyo sustento debe estar en la Biblia no lo está. Pero la cosa no termina ahí; dejemos de lado las referencias escritas, aquellas que están pero que se ignoran. Más preocupante es saber de dónde salieron las cosas que no están y que aún así se respetan, me refiero a los diez mandamientos que jamás aparecen en la Biblia, o la historia de los reyes magos que en ningún lugar afirma que son tres ni que son reyes, acaso se menciona que vienen unos magos de oriente, o bien, el inexplicable culto a san judas Tadeo, que alguien me explique, ¿de dónde salió?


Ahí hay una contradicción muy grande, y existen muchas más que no viene al caso evidenciar en este momento. Quiero pensar que si la gente leyera más la Biblia sabría más de su religión y que, si acaso fuese gente pensante, renunciaría a ella. Con esto regreso al principio: ¿quién desea sobajarse ante un Dios tan hipócrita y tan falso? Quiero pensar también que sólo lo hacen los que no lo han conocido, que para su desgracia es la inmensa mayoría. Aunque, fuera de mi ingenuidad, también sé que no es sólo la falta de conocimiento, sino un deseo por desconocer y negar lo que es evidente; ni hablar, algunos son más irremediables que otros




Music on: Elephant - Damien Rice
Quote: "Que no tendremos sitio alguno (ni hora amarga y suficiente) para llorar lo justo" F. Suárez
Reading: Poesías completas - Ramón López Velarde

sábado, 14 de noviembre de 2009

Sueños I

Un árbol cae en la orilla del tiempo

Borra el camino que mis dedos buscan

y el nombre que recuerdo.


Callado entre las sombras

como un cuerpo perdido entre la niebla:

tus ojos y tu aliento.


El silencio se rompe:

una palabra sorda

sigue la ruta que mi piel no alcanza.




Music on: Better together - Jack Johnson
Quote: "El arte es un fragmento de la naturaleza visto a través de un temperamento" E. Zolá
Reading: También la noche es claridad - Félix Suárez

viernes, 6 de noviembre de 2009

6 de noviembre

Sé que es un cliché hablar de la relatividad del tiempo. También lo es regresar a la fragilidad del amor y lo inútil de la vida. Sin embargo, como bien lo señala Borges, hay temas que a veces no dejan de atormentarnos. A veces todo cambia demasiado, a veces, en cambio, las cosas siguen igual, simplemente con mínimas variaciones casi imperceptibles. Acaso las cosas no cambian, y es sólo uno el que las percibe distinto. Tampoco lo sé de cierto. Depende de las circunstancias y las situaciones particulares, quizá.


Esta fecha siempre ha sido importante para mí, aunque de manera indirecta. Hace muchos años amé a un hombre que cumplía años en este día. Hace muchos años también, he perdido huella de su existencia y es sólo mi patético recuerdo lo que lo mantiene con vida dentro de mi memoria cuando menos. Sé cuántos años cumple hoy, si es que vive, lo pienso y camino detrás del recuerdo, irremediablemente, aunque sepa que el pensarlo no lo traerá de vuelta y que mucho menos redimirá nuestro tiempo.


Entonces, cuando compartíamos la vida y el espacio, le festejé un cumpleaños. El amor no conoce límites, y pese a la situación tan particular que nos envolvía, yo me esmeré para regalarle algo y hacerle saber que lo quería; unos años después confesé que ese “querer” se había transformado en amor y que no podía hacer nada para disimularlo o para frenar el ímpetu por escuchar su voz cada día, sentir sus manos y aspirar su aroma dulce que hasta hoy sigue destrozando mi entereza y mi razón.


El cambio es una ilusión. Sigo amando, en secreto, a ese hombre de antaño, el que no habla conmigo y que seguramente se ha olvidado de mí, estoy consciente de que tal vez sólo amo la idea de él y que hoy, ese que amé ya no existe. Pero esas cosas no importan en realidad. Es más importante lo que sigo sintiendo ahora, lo que el corazón roto aún explora para reconstruirse y después, inevitablemente, volverse a romper.


Algunas cosas no cambian en lo más mínimo. Más allá de lo que haya pasado o no con él, hay cosas más fuertes e inamovibles. Mi ridícula obsesión con el amor correspondido sigue arrancándome suspiros y me ha llenado el pecho de lágrimas, siempre hacia adentro, porque mis ojos ya rara vez pueden llorar. Mi corazón se ha convertido en una clepsidra cuyas gotas inundan el alma poco a poco sin remedio. Y por supuesto. Nadie muere de desamor, es sólo el dolor tan profundo y cruel que lastima infinitamente, pero que no mata. De cualquier modo, parafraseando a Sabines: habrá de amanecer.


En ocasiones consigo dejar de pensar pero no puedo dejar de sentir. Fechas simbólicas (aunque personalísmas) como hoy me recuerdan lo irremediable de ciertas situaciones y reiteran el absurdo de la existencia. Ya lo he dicho varias veces, Camus tenía toda la razón. Sólo se trata de un sin sentido, de un castigo como el de Sísifo, de estar subiendo piedras al fin de la montaña únicamente para que al llegar a la meta, nuestra carga preciosa caiga sin más hasta abajo y nosotros, cual seres absurdos y cobardes que somos, regresemos por la piedra –o una nueva piedra, que para el caso es lo mismo-, la pongamos a nuestras espaldas y retomemos la ruta hacia arriba, otra vez, aunque el desenlace sea exactamente igual.


Entonces, como sé que todo ha de ser igual y que el tormento es el mismo, acaso con diversos matices, regreso a mis tristes fantasías de algolagnia. Lo recuerdo una y otra vez, hasta que la realidad misma me recuerda que también debo olvidar un poco, para sobrevivir y para, de cuando en cuando, llevar a la cima otras piedras que no contienen necesariamente su nombre.




Music on: No I in Threesome - Interpol
Quote: "Amar es una angustia, una pregunta, una suspensa y luminosa duda" X. Villaurrutia
Reading: Ifigenia cruel - Alfonso Reyes

domingo, 1 de noviembre de 2009

El amor... ¿pueril?

-No sabes... me han pasado cosas bien raras- dijo ella después de tomar un trago de su café capuchino frío-, y bien tristes también.

Se llama Amanda y ese día se encontraba tomando un café con un viejo amigo, suerte que lo había visto en el metro, y más suerte que él la alcanzó a ver y que lograron concertar una breve reunión en un café cerca de sus casas.

-Pues sí-contestó él-, tanto sin vernos, ¿cómo te ha ido?

Hablaron de la escuela, de la familia, del mundo y de sus amigos, que qué se hizo éste o aquél, que si el Javier había entrado por fin en la UAM, que por qué Lucero se había salido de la facultad de medicina, que cuándo había nacido el bebé de Cynthia, que qué había pasado con el negocio de Toño, etc.; que si tus papás, que si los míos, que si tú o yo.

-Y entonces, Amandita, ¿sigues con tu novio?
-Si, algo así.
-¿Cómo que algo así?
-Sí, es complicado...

Ella jugaba con la chantilly sobre el café mientras veía las pulseras con picos que usaba su amigo; él fumaba un cigarrillo y se acomodaba los lentes que se le resbalaban.

-¿Y esas pulseras? ¿No te arañas a cada rato con tantos picos? Porque sí están como muy filosos ¿no?
-Nel, me las quito pa’ dormir y en el día tengo cuidado, luego llego a arañar a la demás gente pero pus sí me fijo.
-Qué loco.
-Sí, luego no es conveniente, pero ni pedo, están bien chingonas todas. La más grande me la compré apenas la semana pasada en el Chopo.

Ella pidió otro café igual y a él le sirvieron el tercer americano de la noche.

-Y ¿qué mas has hecho?
-Nada...
-¿No me vas a platicar qué onda con tu novio?
-Pues si... digamos que no sé si sea el amor lo que nos une ya, si es la costumbre, la aburrición, o el miedo de no tener nada... pero extrañamente, es como si supiera que no hay nada más para mí, que no tengo a donde buscar, ni quiero hacerlo. Es complicado...
-¿Y lo quieres?-
-Ya no importa, creo que sí... me he dado cuenta de que uno se deja llevar por la rutina y que el amor no dura para nada, en realidad ya no me importan un montón de cosas que tienen que ver con el amor, es absurdo... Sí, ya sé que vas a decir que yo no era así, pero es algo que no puedo remediar.
-Si, de hecho... ¿qué pasó con la niña ilusionada por la vida?
-Parece de risa, ya sé, pero la niña decidió aterrizar a la realidad. Ya no creo en nada. El amor como tú lo ves se me hace algo muy pueril, como una creencia que les dan a los niños cuando les dicen que existen los reyes magos y eventualmente se dan cuenta de que no es cierto; así es el amor, te crees una idea pero luego tienes que abrir los ojos y ver que eso no existe, que era una cosa de niños.

Se hizo un silencio breve, donde se cruzaron sus miradas.

-Oye ¿y el maestro ese del que estabas enamorada? El “sonrisas”- dijo él riéndose- ¿no lo has visto?
-No te rías... pobre tipo. Pero pues ahora que lo mencionas sí tengo noticias de él, lo vi hace poco; puta... un desmadre para encontrarlo en el teléfono de su casa; ya casi había desistido cuando un día de churro que lo encuentro, nos fuimos a tomar un café a un Sanborns del centro. Todo acabó mal también, puras ilusiones rotas, me cae. Nos besamos un buen y pues buena onda la cosa, pero después de unos meses él desapareció, luego me mandó un mensaje diciéndome que ya se iba a ir a Canadá a vivir con su hermana y ya, ni una palabra más de él; claro que después de un tiempo me enteré que eran puras mentiras, una amiga lo vio en el metro, bendito metro, todo pasa ahí, y me contó que él ya estaba trabajando en una prepa por Lindavista y pues ya de ahí decidí no volverlo a buscar.
-Qué desgraciado.

Ella tosió y volteó hacia la calle, luego volvió sus ojos al café y a sus dedos húmedos por el vaso.

-Pues si, qué se le va a hacer. Y la neta hasta ahorita lo quiero un chingo pero ni modos. También, me enamoré de él cuando estaba bien chica, tenía yo quince años y no sé, supongo que ese amor pueril sí pega muy cabrón.
-Ay Amandita, pues él se lo pierde. Oye pero cuando lo viste ya andabas con Ángel ¿no? O sea, ¿también te vale ponerle el cuerno?
-Sí, es que básicamente no creo en la fidelidad... si te platicara todo... bueno, algún día lo haré pero digamos que no me remuerde la conciencia ponerle el cuerno así, Ángel también me pone el cuerno, y la verdad me vale. Así es la gente.
-Chale.
-Sí, pero bueno ¿y tú?

Él suspiró calladamente, denotando un hastío silencioso.

-Ahhh, pues puro desmadre, corté con Laura hace como un año, luego anduve con una vieja que se vino a vivir acá desde Cozumel, tenía un depa bien chingón en Coyoacán, pero tampoco duró y ahora estoy ahí tomando lo que sea que se presente, pero sin emocionarme bien con nadie, me da hueva, no te creas que sigo pensando igual sobre el amor, también he cambiado. Aparte, tienes razón, ya a la gente le vale la fidelidad y eso a mí sí me importa, entonces mejor no me comprometo con nadie.
-Y sí da como hueva ¿no? Me cae que ahorita nada me importa, como tú dices, ni ganas tengo de buscar algo chido con alguien, nada más ando como divirtiéndome con lo que pasa, ahí con los chavos de la escuela o lo que venga. El otro día, no manches, hice algo bien loco; iba para la escuela y el metro estaba hasta la madre, y vi a un tipo, nada feo, treintón, que se me queda viendo y me quiere dar el asiento, nos empezamos a mandar sonrisas y ya te imaginarás, yo que me dejo consentir; total que le ganan el asiento que me iba a dar y quedamos bien pegaditos en la puerta.
-¿Y? Ya me estoy imaginando, pero a ver, cuenta.
-Y yo ya me iba a bajar, y así, casi para salir que le doy un beso bien dado, ya sabes, por puro gusto y que me salgo, creo que le dije algo, como “gracias por el asiento”, pero nada más.
-¿Así? Pobre güey, seguro se quedó pasmado.
-Yo creo, luego pensé qué mala onda de mí, de dejarlo así, pero ya no podía hacer nada, o sea, nada más me latió el tipo para un momento y de puro desmadre, ya sabes. Aparte pues, ¿cuántas veces se presentan esas oportunidades? Seguro le encantó, entonces que agradezca.
-Pus chale.
-Es que no lo tomé en serio, nada, ya no tengo ganas de tomar nada en serio. Puras cosas pueriles, te digo, es necesario abandonar la ilusión en todo, no esperar nada de nada y pues así mejor.
-No, yo creo que quizá no has encontrado a la persona indicada para que te sientas bien, aunque bueno, ¿yo qué te puedo decir? A mí tampoco me ha ido muy bien.
-No hay remedio para el amor, es algo que no vale la pena, sé que tú tienes la esperanza de algo, aunque digas que no estás ahorita muy ilusionado, pero la cosa es que tienes esperanza y yo no. ¿Qué más te puedo decir? Pura tristeza, es feo que a uno se le caiga el mundo, pero te digo, es algo que tiene que pasar.
-Ay... aguanta que está sonando mi celular.

Amanda tomó el último trago del capuchino mientras su amigo hablaba por teléfono. Vio la hora, habían estado ahí por casi dos horas sin que se dieran cuenta.

-Me tengo que ir-dijo él- Se me olvidó que iba a ir el Samy a la casa a que le prestara unas cosas; de todos modos ya es tarde ¿no?
-Sí, está bien, luego platicamos otro rato.

Pidieron la cuenta y pagaron. Ambos se despidieron con un abrazo y partieron hacia lados opuestos de la calle, cada uno para su casa, quién sabe cuándo se volverían a ver.


Music on: Deceptacon - Robbie Williams
Quote: "Damos la vida sólo a lo que odiamos". R. Castellanos
Reading: Hostias negras - Efrén Rebolledo