jueves, 3 de julio de 2008

Cuatro sonetos de Sor Juana

Este es un análisis formal de cuatro sonetos amorosos de Sor Juana, con el objeto de encontrar las coincidencias y diferencias entre estos ya que versan sobre el mismo tema del amor no correspondido que Sor Juana trató con mucha atención.
Los sonetos a analizar se identifican por sus primeros versos. Para referirme a ellos, utilizo las letras que los corresponden:


a.
Que no me quiera Fabio al verse amado
es dolor sin igual, en mi sentido;
mas que me quiera Silvio aborrecido
es menor mal, mas no menor enfado.
¿Qué sufrimiento no estará cansado,

si siempre le resuenan al oído,
tras la vana arrogancia de un querido,
el cansado gemir de un desdeñado?
Si de Silvio me cansa el rendimiento,

a Fabio canso con estar rendida:
si de éste busco el agradecimiento,
a mí me busca el otro agradecida:

por activa y pasiva es mi tormento,
pues padezco en querer y ser querida.

b.
Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.
Al que trato de amor, hallo diamante,

y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.
Si a éste pago, padece mi deseo;

si ruego a aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.
Pero yo, por mejor partido, escojo

de quien no quiero, ser violento empleo,
que, de quien no me quiere, vil despojo.

c.
Feliciano me adora y le aborrezco;

Lisardo me aborrece y yo le adoro;
por quien no me apetece ingrato, lloro,
y al que me llora tierno, no apetezco:
a quien más me desdora, el alma ofrezco;

a quien me ofrece víctimas, desdoro;
desprecio al que enriquece mi decoro
y al que le hace desprecios enriquezco;
si con mi ofensa al uno reconvengo,

me reconviene el otro a mí ofendido
y al padecer de todos modos vengo;
pues ambos atormentan mi sentido;

aquéste con pedir lo que no tengo
y aquél con no tener lo que le pido.

d.
Fabio: en el ser de todos adoradas,
son todas las beldades ambiciosas;
porque tienen las aras por ociosas
si no las ven de víctimas colmadas.
Y así, si de uno solo son amadas,
viven de la Fortuna querellosas,
porque piensan que más que ser hermosas
constituye deidad el ser rogadas.
Mas yo soy en aquesto tan medida,
que en viendo a muchos, mi atención zozobra,
y sólo quiero ser correspondida
de aquél que de mi amor réditos cobra;
porque es la sal del gusto el ser querida:
que daña lo que falta y lo que sobra.

Primero que nada es importante señalar que Sor Juana respeta perfectamente la construcción poética de un soneto, es decir, dos cuartetos y dos tercetos con rima consonante en ABBA, ABBA, CDC, DCD y con versos endecasílabos.

Tanto en el soneto “a” como en el soneto “c”, el planteamiento y problemática que maneja la autora son casi lo mismo, es decir, la idea de que el yo lírico tiene grandes dificultades al verse enamorado de alguien que no lo ama de vuelta y por otro lado, tener a otro alguien que lo ama demasiado, pero que ese yo lírico no es capaz de corresponder el amor. El yo lírico está sumamente acentuado en estos dos poemas a través de los posesivos y reflexivos “mi” y “me” que aparecen constantemente; asimismo, esto es evidente en el uso de los verbos que siempre se refieren a la primera persona del singular como “tengo, pido, reconvengo, lloro, apetezco” en el soneto “c” y “busco, canso” en el soneto “a”. Esta gama de verbos demuestran el sentir de la autora que pasa por un estado de odio y desprecio hasta llegar a un grado de amor y entrega total, lo cual ejemplifica las formas en que se le manifiesta el amor y el gran dilema al no tener lo que obtiene a pesar de que existe alguien que la ama.

Así es como se manifiesta la paradoja del amor no correspondido en estos sonetos de Sor Juana en los que la autora reitera su sufrimiento en el ultimo terceto de ambos sonetos en donde da a entender que de cualquier forma ha de sufrir pues no se siente capaz de elegir a uno ni a otro porque con ninguno estará totalmente conforme.

Por otro lado, el soneto “b”, a pesar de que trata la misma problemática presenta un giro de diferencia en el final pues si en los anteriores ya analizados vemos cómo la autora sufre por no ser capaz de decidir entre uno y otro por ser desdichada de todas formas, en este soneto existe una decisión contundente, aunque no feliz, que aparece descrita en el último terceto, pues aquí el yo lírico ha escogido lo que quiere, o sea, decide estar con aquel que la quiere sin importar ésta no le corresponda pues esto representa un mejor partido, aunque con esto no afirma que ha dejado de amar a ese primero que no le corresponde.

En este poema el abuso del yo lírico es impresionante también, y los campos semánticos de los adjetivos aparecen de nuevo con una carga de lucha entre el amor y el odio con palabras como: “busco, ingrata, adoro, maltrato” y de nuevo constantes pronombres reflexivos que ejemplifican si situación angustiosa y la búsqueda de su propia decisión ante algo que no quiere.

El último soneto versa sobre lo mismo pero muestra a una Sor Juana más humilde en el sentido de que pide abiertamente y con sencillez la simple correspondencia de su amante, cosa que no había hecho en los poemas anteriores donde sólo exponía su dolor o bien, aceptaba las acciones. Aquí se queja también de aquellos que la aman y que ella no ama y pide ser
correspondida, no por esos sino por aquel del que ella está enamorada. En este poema es también importante resaltar un elemento que sólo aparece aquí y un poco en el soneto “c” y no con tanta frecuencia; es decir, la utilización de onomástica amorosa y mitológica para ejemplificar su situación; así Sor Juana nos habla de Fabio y Fortuna, por un lado y Deidad y Aras por otro, utilizadas como seres superiores. Esto mismo lo hiciera en el soneto “c” al mencionar a Feliciano y Lysardo para ejemplificar de alguna forma los nombres de los amantes en cuestión.

El último terceto da a entender que esta paradoja del amor no correspondido es algo natural y que las personas lo único que desean en los terrenos del amor es la correspondencia ya que esta es “la sal del gusto”, como lo dice en el doceavo verso de este soneto.

En cuanto a figuras retóricas, se puede decir que Sor Juana no abusa de ellas; lo que sí hay y de manera muy bien trabajada es un uso de lenguaje a la perfección mediante algunos retruécanos como el que aparece en el primer cuarteto del soneto “c” o en el último terceto del soneto “a” entre oteas muestras de esta figura literaria utilizada ya sea con adjetivos, verbos o sustantivos.

Los juegos que hace Sor Juana con el lenguaje a través de la repetición de ciertos sustantivos e incluso con los retruécanos ayudan a enfatizar la problemática amorosa de este sentimiento que por un lado es desbordante hacia una persona y por otro es nulo.

Así, en estos sonetos Sor Juana trabaja muy bien la temática del amor no correspondido que, como ya se dijo anteriormente, es uno de los temas que más le interesan y que aparece en varias de sus composiciones poéticas.

Music: Death and all his friends - Coldplay
Quote: "Reach heaven through hell" W. Blake

3 comentarios:

M. Jennifer Sánchez Contreras dijo...

Wow!!!

Yo nunca hubiera podido hacer esto... o al menos no con unos sonetos de Sor Juana...

Wow!!!

Te quiero!

Angel Pastrana dijo...

Tristemente, como te lo he comentado, tu profesionalismo y tu increíble capacidad de analisis nos deja en pleno estado de indefensión para poder opinar sobre lo que escribes. ¿Qué opinión o comentario cabe cuando demuestras tal dominio de un tema?
Simplemente una felicitación, y un enhorabuena del pulgar.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Yo nuncal o pense haci :D YEi! I love You *.*